Las mudas
Castellano sabe que puede morir hoy y, pese a ello, prefiere ese destino a verse en el espejo. Es de noche y la ruta desierta apunta hacia San Rafael, Mendoza. Adrián Castellano, abogado de lengua vivaz e inteligencia oscilante, va en busca de una mujer a la que le hizo una promesa.
Así comienza Las mudas, policial sucio, cruel, oscuro y argentinísimo. No da respiro y no tiene piedad. Con un estilo visual que merece convertirse en cine, pleno de criaturas queribles y complejas, con situaciones que pueden arrancarnos una carcajada y luego un alarido, Las mudas viene a afirmar que el policial argentino está más vivo que nunca y con ganas de contarnos una historia que atrapa, muerde y no suelta.
Así comienza Las mudas, policial sucio, cruel, oscuro y argentinísimo. No da respiro y no tiene piedad. Con un estilo visual que merece convertirse en cine, pleno de criaturas queribles y complejas, con situaciones que pueden arrancarnos una carcajada y luego un alarido, Las mudas viene a afirmar que el policial argentino está más vivo que nunca y con ganas de contarnos una historia que atrapa, muerde y no suelta.
Así escribe:
Por un instante, Castellano se olvida que va a morir y se
concentra en el zorro. Puede verle con claridad el pelo marrón y los
ojos vivaces, la cola de punta oscura y el cuerpo anclado en la ruta
nocturna. Aprieta las manos sobre el volante y se prepara para el
golpe inevitable.
El animal, tal vez encandilado, desaparece bajo el auto. Castellano mira por el espejo, pero, atrás y en lo oscuro, no logra distinguir vida ni muerte. Amaga a frenar, a la linterna, a la duda del paragolpes abollado y del cuerpo que agoniza. Si el zorro pudo escapar, quiere saberlo, porque esa es la clase de suerte que precisa.
—Siga nomás y quédese tranquilo. No le tocó un pelo.
La voz de Reyes lo hace volver al mundo. Castellano habla y se nota la garganta seca por las horas en silencio.
—Pensé que dormía.
—Dormía. ¿Por dónde andamos?
—San Luis. Falta una hora para Mendoza —responde Castellano—. ¿Cómo sabe que no lo pisé?
FERNANDO CÁRPENA es argentino, nació en 1970 en Buenos Aires y es director de arte de videojuegos. Considera el escribir como una de las tantas formas de la salvación. "Las mudas" es su séptimo libro publicado y el segundo en apuntar a un público adulto. Desde el año 2006 vive en San Rafael, Mendoza, junto a su esposa y su hija y dos gatos que insisten en acostarse sobre su teclado. Eso también es parte de ser escritor.
El animal, tal vez encandilado, desaparece bajo el auto. Castellano mira por el espejo, pero, atrás y en lo oscuro, no logra distinguir vida ni muerte. Amaga a frenar, a la linterna, a la duda del paragolpes abollado y del cuerpo que agoniza. Si el zorro pudo escapar, quiere saberlo, porque esa es la clase de suerte que precisa.
—Siga nomás y quédese tranquilo. No le tocó un pelo.
La voz de Reyes lo hace volver al mundo. Castellano habla y se nota la garganta seca por las horas en silencio.
—Pensé que dormía.
—Dormía. ¿Por dónde andamos?
—San Luis. Falta una hora para Mendoza —responde Castellano—. ¿Cómo sabe que no lo pisé?
FERNANDO CÁRPENA es argentino, nació en 1970 en Buenos Aires y es director de arte de videojuegos. Considera el escribir como una de las tantas formas de la salvación. "Las mudas" es su séptimo libro publicado y el segundo en apuntar a un público adulto. Desde el año 2006 vive en San Rafael, Mendoza, junto a su esposa y su hija y dos gatos que insisten en acostarse sobre su teclado. Eso también es parte de ser escritor.